El mundo desaparecía
intranscendente
mientras recorría
el desierto
dibujado entre las líneas rectas
de tu cama
y las mil curvas soñadas
de tu cuerpo.
Cuando los labios
se resecan
y todo el cuerpo
se inflama
el paseo donde sólo importa
lo inmediato
el camino donde el sudor
es tu amigo.
Mil días en el desierto
buscando un oasis.






